(Només versió en Castellà
· Solo versión en Castellano)
Por más vueltas que le doy no consigo entender lo que
pasa en mi tierra. Me gusta hablar con la buena gente sencilla,
la autóctonamente mallorquina. Todos están orgullosos
de ser mallorquines. Invito a Zapatero, Maragall,
Carod, Mas y Munar a que lo comprueben personalmente.
Que vayan a los pueblos de la Mallorca profunda y pregunten a la
gente isleña ¿qué lengua hablan?, ¿qué
costumbres tienen? Que Matas, Fiol y Puig pregunten
a sus padres y abuelos si son o se sienten tan catalanes
¿Por qué entonces en
el Estatuto, de espaldas al pueblo, se ha determinado que la lengua
oficial de Baleares es el catalán? ¿Por qué
ninguna autoridad tiene un mínimo de dignidad balear y corrige
para siempre tamaña falsedad histórica? Nuestros increíbles
políticos, lejos de remediar el error, se empecinan en mantenerlo
y en acrecentarlo. Cada día hay más medidas y subvenciones
para la expansión del catalán. Como guinda, el pasado
1 de julio, los políticos progresados del Pacte de Progrés
acordaron quitar la H a la capital de Menorca, Mahón.
Ofuscados analfabetos en historia han pisoteado miserablemente un
nombre antiquísimo, usado por fenicios, romanos, godos, árabes,
españoles, franceses, ingleses y menorquines desde siempre.
Mentes ancladas en el rencor y la mentira han asesinado un nombre
milenario.
Obviamente una H en sí
no tiene gran importancia. Pero en el caso de Mahón, su supresión
significa la profanación de una milenaria reliquia cultural.
Pregunto a los cabestros de tamaño dislate: ¿cuándo
comenzó a existir Cataluña en la acepción política
que hoy le damos? Por si no lo saben, comenzó a finales del
siglo XIII y primera mitad del siglo XIV. En estas fechas Mago,
Mahón, Mahó hacía siglos y siglos que era
conocida escrita con esta «nefasta h» en cartografías
y documentos. ¿Cómo es posible que una institución
política confirmada por los años 1350, sea la que
impugna los datos históricos y lingüísticos a
la antiquísima Mahón y Baleares? Los políticos
no tienen por misión cambiar lenguas y nombres, sino administrar,
administrar, administrar, servir, servir, servir. Si equivocan su
función, ¡pobre política! ¡pobre filología!
¡Qué hace el pueblo? Sufre, calla y aguanta pacientemente.
La Universidad, que tendría que ser un gran escudo defensor
y su seguro faro iluminador, es la primera en traicionar la lengua
balear en Baleares. De todos es sabido que en las universidades
los sumisos al nacionalismo catalán triunfan, tienen cargos
y subvenciones.
El pueblo es el verdadero amo, dueño,
artífice y señor de su lengua. En el caso concreto
de Valencia y Baleares ha sido traicionado precisamente por los
que tenían que ser sus primeros y principales valedores.
Nuestros gobernantes y rectores, en vez de estar con su pueblo,
prefieren adorar al dios pancatalanista. ¡Qué bien
premia Cataluña! Es una ignominiosa subversión de
valores. Esta lamentable subversión nos llevará a
la muerte. «Las civilizaciones mueren por suicidio, no
por asesinato», escribió Toynbee
Afortunadamente hay excepciones.
En Valencia tenemos al «Colectiu Fullana», integrado
por un centenar de catedráticos y profesores universitarios.
No quiere renunciar a sus señas de identidad valencianas
ni claudicar ante el poderío pancatalanista. «Tan
universitarios son ellos como nosotros, tan doctores son ellos como
nosotros, tan válida es su sabiduría como la nuestra.
Ellos tienen muchas subvenciones, nosotros la dignidad de ser valencianos
y el orgullo de una lengua propia, con un siglo de oro maravilloso,
precursor del español», me ha dicho uno de ellos
¡Ojalá el pueblo balear tenga algún día
la suerte de que desde la UIB surja un colectivo doctoral que defienda
valientemente la lengua balear, como hace el Colectiu Fullana en
la Universidad de Valencia!