Uno de los errores que más
daño nos hace a los valencianos es considerar los elementos
próximos al castellano de nuestra lengua valenciana como
"contaminantes". Por desgracia, parece estar
grabado a fuego en las mentes de nuestra juventud la idea de que
"en un principio fue el catalán puro y virginal, y
después vino el castellano que comenzó a ensuciarlo
todo", y que el valenciano no es, pues, más que un
"catalán contaminado".
Mourelle de Lema demuestra que, lejos de ser contaminantes, los
llamados "castellanismos" son enriquecedores, y que
ya estaban presentes en el valenciano de la época de la
reconquista. A mediados del siglo XIII, el valenciano ya mostraba
su rasgo diferenciador de contener elementos tanto del romance
castellano-aragonés como del romance provenzal. Conformándose
por consiguiente entonces la valenciana como una lengua con personalidad
propia que acrisolaba las influencias circundantes (entre las
cuales jugaba un papel no despreciable la influencia árabe).
Y esto lo demuestra con un documento importantísimo: la
carta puebla de los moros de Uxó, de agosto de 1250. Extraigo
un pequeño fragmento:
"En el nom de Deu piados
e misericordios, oracio feta per nostre senyor Dios sobre tots
los apostols; aquest es privilegi honrat, lo cual mana nostre
senyor lo rey de Arago, de Mallorques, de Valencia e compte de
Barcelona e d'Urgel e senyor de Monpesler, a quie Deu mantenga,
otorgat a totos los moros de la vall de Uxo, los cuals reebe sots
la seua fe e que poblen e poblar facen la vall de Uxo damunt nomenada
a les seues alqueries e les seus termens a la dita vall determenats
e assignats ans quels moros isquessen de la terra...".
Mourelle de Lema compara este fragmento con este otro procedente
de documentos reales de la época dirigidos a personalidades
catalanas:
"...A la carta quens enviats,
en la qual era contengut que nos vos aviem tramesa quens donasetz
postalz de totz los feus que tenietz per nos, per fadiga de servii,
et per ço car vos metietz els castels que vostros no son
contra nos, encara queus en... la honor per tal car no eretz vengut
ne vos nous deitz mes a nostre contrast ni per do de nos ni...
e davetz en... que hon no fes mal a nostres homens...".
Ambos textos siguen largamente y se pueden encontrar en cada
uno de ellos elementos diferenciales predecesores del valenciano
actual y del catalán actual. No puede negarse que existan
muchos rasgos comunes, como es natural entre hablas vecinas. Pero
evidentemente la lengua hablada en Cataluña es mucho más
cercana al provenzal que la lengua hablada en Valencía.
De hecho, el trovador Ramón Vidal de Basalú manifestaba
que en Cataluña se hablaba provenzal. Respecto a la carta
puebla del primer texto, resulta difícil creer que, si
la lengua fue traída por los conquistadores en solamente
doce años, pudiera haberse transformado tanto como se puede
observar al comparar las diferencias entre el primer y el segundo
documentos.
Sólo puede concluirse que en la taifa musulmana de Valencia
se hablaba romance, aparte de otras lenguas, por supuesto.