(Només versió en Castellà
· Solo versión en Castellano)
Se miente con descaro impúdico. Se engaña sin sentimiento
de culpa. En vez de arrepentimiento se ofrece un burlesco regodeo.
Algunos políticos, coreados por sus periodistas áulicos, han hecho
de la tergiversación falaz un verdadero arte. Sin el mínimo rubor
basan su éxito en la manipulación y la demagogia. Repiten tantas
veces la misma mentira que logran convertirla en pseudo verdad.
Estamos hartos de comprobarlo a diario. Anson, Campmany, Albiac,
Ussía, Carrascal, Jiménez Losantos, Alonso de los Ríos, Torró, Alemany
y otros brillantes columnistas lo denunciaron magistralmente. Yo
me ceñiré sólo a denunciar las trolas contra la cultura valenciana
y balear.
El Sr. Moratinos, al reconocer a Valencia su genuina lengua
valenciana, ha atinado plenamente. En cambio, las insaciables huestes
pancatalanistas (pongo «pancatalanistas» en contraposición a los
muchísimos catalanes normales que reconocen la verdad como es: lo
catalán para Cataluña, lo valenciano para Valencia, lo balear para
Baleares) han protestado estruendosamente. Estos obesos nacionalistas
se empeñan en que la Historia sea como ellos quieren que sea, no
como realmente fue y es: «La comunidad científica ha dejado muy
claro desde hace bastante tiempo que hay un solo idioma, el catalán...
Científicamente está resuelto y admitido por todo el mundo».
(Artur Mas, DDV 06/10/04) ¡Qué descansado habrá quedado después
de esta deposición!
No sabía que los intelectuales pancatalanistas fueran «todo
el mundo». Sé, sin embargo, que científicos de la autoridad
de Menéndez Pidal, Madariaga, Sánchez-Albornoz, Unamuno, Ubieto
y Álvaro Santamaría no dicen esto en sus obras. No comulgaron con
las ruedas de molino con que extasiados comulgan borreguilmente
tantos y tantos valencianos y baleáricos.
Políticamente hablando, Cataluña es obra del siglo XVI. No
pudo dar lengua ni costumbres antes de su constitución geopolítica.
A pesar de mi insistencia machacona ninguna autoridad política,
ningún rector de universidad, ningún pancatalanista famoso ha contestado
a algo tan elemental como decir cuáles eran los límites, los habitantes
y los gobernantes que tenía Cataluña en 1229 (conquista de Mallorca)
y 1238 (conquista de Valencia). Sólo me han llegado algunas censuras
peregrinas: Teorías «disparatadas» superadas por estudios superiores.
¿Dónde están estos estudios? ¿Quién los firma?... El XVI
Congreso Internacional de Lengua y Filología Románica [1],
que aduzco para demostrar la falacia de ese «todos los científicos
del mundo», no merece ninguna consideración, nadie con seriedad
y rigor lo puede tener en cuenta... No creo que puedan aceptar tamaña
descalificación sus organizadores: Badía i Tamarit, rector de la
Universidad de Barcelona; Borja Moll, rector del Estudio General
Luliano; Anna Moll, secretaria; y Comité Técnico, entre los que
encontramos celebridades como Emilio Alarcos, Jean Roudil y Helmut
Lüdtke... Es cierto que a los pancatalanistas el tiro les salió
por la culata. De 723 congresistas sólo 36 firmaron el documento
que afirmaba la unidad de la lengua catalana. De los 687 que
no firmaron destaco algunos nombres: Karlo Budor, Zagreb; Silvia
Faitelson, Québec; Ulrike Vom Bruck, Munich; Flora Klein, Georgetown,
USA; Norioski Miyake, Japón; Jorge Stepanov, Moscú; Bernard Pottier,
Sorbona; Ettore Finazzi, Roma. ¡Frente a estos 687, los 36 son
«todo el mundo científico»! Además, los pobrecillos no
tienen seriedad ni rigor... Los que no tienen seriedad ni vergüenza
son los que tergiversan y manipulan la auténtica verdad y la verdadera
ciencia.
Recordando al mencionado Sr. Moll, he dicho alguna vez que
en sus escritos juveniles, igual que en los del valenciano Sanchis
Guarner, se defendía a ultranza la propia lengua autóctona. Ambos
a partir de 1970 cambiaron radicalmente esta actitud. Por hacer
este comentario me dicen que insulto y descalifico a personajes
ilustres. Jamás podrán demostrar que miento. Fui alumno universitario
de don Manuel Sanchis Guarner, nos teníamos mutuo aprecio. Sentí
vergüenza ajena cuando en 1972, después de recibir el premio de
las Letras Catalanas, se erigió en el abanderado del catalanismo
en Valencia.
No entiendo tampoco que el Gobierno balear sea tan catalanista.
Mientras los valencianos el pasado día 15 se manifestaban en Madrid
«¡Som valancians, mai catalans! ¡Valencià, sí; mai català!»
leo «El Consell de Gobern aprobó ayer un decreto que regula la
exigencia del conocimiento de la lengua catalana a los funcionarios
con habilitación de carácter nacional» (LA RAZÓN, 16/10/04,
pág. 36). En vez de corregir las manipulaciones históricas demostradas
se aferran al error.
Y por si tanta manipulación lingüística no fuera suficiente,
se nos descuelga el «pérez» Carod amenazando con que si Cataluña,
como región «histórica», no tiene trato privilegiado en los Presupuestos,
el Gobierno deberá atenerse a las consecuencias. Era la «Marca Hispánica»,
creada por Carlomagno para que, como tierra «tapón», impidiera a
los árabes volver a penetrar en Francia. En cambio, tanto Baleares
como Valencia eran famosos y florecientes reinos moros con sus gobernantes,
instituciones, lengua y moneda. Repito la queja de Ibn Sïdah, el
moro más sabio del reino taifa de Denia-Baleares «¿cómo no
he de cometer errores yo, estando tan alejado de la pureza de la
lengua árabe y debiendo vivir rodeado de gente que habla romance?»
Dos siglos antes de su reconquista Valencia y Baleares tenían
lengua romance... ¿A qué viene esta falacia de que Cataluña
es región especialmente «histórica»? Su suerte «histórica» es que
fue la primera en industrializarse. «Si la industrialización
española se hubiera iniciado en Málaga o Sevilla, el nacionalismo
catalán y vasco no sería tan agresivo», dijo Payne, el pasado
verano. En el fondo siempre existen motivaciones económicas. Cataluña
sabe muy bien que si a su riqueza suma la de Baleares y Valencia
será la más fuerte y poderosa. Podrá lograr su ansiada independencia.
Vale la pena tergiversar, traicionar, mentir. ¡La interminable manipulación
de la Historia!
[1. Nota publicada por terceros y añadida
por el Administrador web]
En Abril de 1980, se celebró en Palma de Mallorca,
el XVI Congreso Internacional de Lengua y Filología Románica,
patrocinado por la "Société de Linguistique Romane"
y organizado por la "Cátedra Ramon Llull" de la
Universitat de Barcelona y el "Estudi General Lul.lià"
de Palma. El cual se desarrolló durante los días 7
al 12 y al que acudieron 723 congresistas de 31 países.
En el transcurso de una Sesión Plenaria, el Comité
Organizador, de mano de su Secretaria presentó a la firma
de los 723 congresistas el siguiente documento: "Los romanistas
abajo firmantes, participantes del XVI Congreso Internacional de
Lengua y Filología Románica, manifiestan su satisfacción
por los progresos recientemente obtenidos por la lengua catalana
mediante su normalización con la creación de nuevos
centros de investigación, la incorporación de la lengua
en sus diversos grados de enseñanza, la multiplicación
de publicaciones y otras manifestaciones culturales, si bien no
ha alcanzado aún en los medios de comunicación social
la intensidad deseable. Lamentamos, sin embargo, las tentativas
de secesión idiomática efectuadas en el País
Valenciano por ciertos grupos de presión por razones desprovistas
de todo fundamento científico. El catalán, como quiera
que es un idioma, tiene su propia estructura; bien definida, y los
romanistas de este XVI Congreso consideran inaceptables las tentativas
de fragmentación lingüística."
De los 723 congresistas solo 36 estamparon su firma aceptando
el contenido del documento; con el agravante de que de los componentes
del Comité Científico (22) solo lo firmaron 7. O sea,
para los catalanistas "todo el mundo científico"
y "toda la romanística internacional" se
reduce tan solo a 36 cientificos de 723.
Ni decir cabe que, realmente, el criterio científico
de la "romanística internacional" se corresponde
con el de la mayoría de científicos (687) que no comulgaron
con las infundadas teorías catalanistas. Valenciano y Balear
son dos lenguas secularmente diferentes e independientes del Catalán
y en consecuencia no puede existir "fragmentación
lingüística" del Catalán puesto que
no forman parte de esta lengua.]