(Només versió en Castellà
· Solo versión en Castellano)
Uno de tantos convictos acollonados
por la ortografía relata «el viejo, malintencionado,
bárbaro y genial chiste de aquel cabo de atestados que
al descubrir arrancada sobre el asfalto la cabeza de un muerto
en un espantoso accidente de tráfico, dicta al número:
«... y encontrando la cabeza del finado en el arcén...»,
a lo que éste, dubitativo, pregunta: «Perdone, mi
cabo, ¿arcén se escribe con hache o sin hache?».
El suboficial, después de pensarlo unos segundos, lanza
un puntapié a la cabeza y responde: «... y encontrándose
la cabeza del finado en la cuneta...»
Cabe recordar a García Márquez, quien propuso se
eliminara la hache, esa grafía inútil, y todos los
ortógrafos del mundo, defendiendo su estatus laboral, escribieron
crónicas anunciando su muerte. Con algunas excepciones:
- Se empieza por una ortografía y se puede acabar en
la cámara de gas. (A.Rico)
- La primera necesidad de un escritor es saber gramática;
la segunda olvidarla; eso significa que para amar el idioma hay
que corromperlo. (José Cardoso)
- La lengua, junto con la espada y el tesoro, son compañeros
del imperio. (Campanella)
- Si a los cultos estuviera dar aliento a los idiomas todavía
estaríamos hablando en latín (A.Reyes)
- Abandonad toda esperanza, la temida disgregación se
producira -del español- (Ernesto Sábato)
- El latín se fragmentó, santo y bueno. Los hablantes,
a pesar de las normas con las que se les amonesta, seguirán
haciendo de su capa un sayo. La perfección de los grandes
poetas acabó en la esterilidad, mientras que las esperanzas
frenaron a- quel latín repudiado que se convirtió
en italiano, francés, español... sin los asaltos,
disidentes y plebeyos contra la lengua, nunca hubieran existido
Dante, Montaigne o Cervantes. (Emilio Alarcos)
- La lengua la uniforman, la convierten en arma para acabar
con el pueblo. (Agustín García Calvo)
- Esas reglas al archivo/ dejadme barbarizar/ porque el verbo
sustantivo/ es un verbo irregular. (Unamuno)
El resultado de tanta ortografía, de tanta gramática
-¡y de tan poca lectura!- y de tanto valenciano elitista
y «culte» es este: «En España
uvieron dos escritores importantes, Ortega y Gasset».
(Alumna de BUP)
- La lengua cada vez se enseña más pero se habla
menos. (Joan Solá, rector de una universidad catalana)
- La realidad lingüística del valenciano es que
está en fase terminal. (Antoni Ferrando, de la Academia
Valenciana de la Lengua).
Esto puede comprobarse leyendo el informe de la Real Academia
de Cultura Valenciana acerca de la nueva «Gramática
Normativa Valenciana» de la Academia Valenciana de la Lengua
(AVLL). Lo he leído y ratifico el titular: «Importaciones
Figueres. Cat». Todo un manual de consignas, de eufemismos,
de sofismas, tapujos, embozos, imposturas, silencios, todo un
baratillo de mercancías foráneas. Concluye así
el informe: «El consenso entre 21 académicos,
bajo una constante presión política asumida por
una generosa bonificación económica, no tiene por
qué suponer un consenso de toda la población valenciana
que, en libertad e igualdad política, puede decidir cómo
piensa seguir hablando y escribiendo su lengua». No
se lo pierdan...
Zaplana, ese figurín, ángel custodio de la AVLL
-ese trágala fruto de la trampa del consenso, esa tibieza,
esa indefinición, esa pringosa ambigüedad- profetizó
con ella el ¡final de la guerra lingüística!
Acabo contrastando la estéril unanimidad de esas
normas coercitivas con la opinión de Aguilera Cerni, primer
presidente del Consell Valencià de Cultura: «En
Cultura se tiene éxito cuando se propicia la diversidad
razonable y no se obliga a nadie a nada». ¿Oyes,
Edu?