(Nomes versio en Castellà ·
Solo versión en Castellano)
El problema y la inconsistencia de las premisas que manejó
Joan Fuster para desarrollar su nacionalismo (pancatalanista) estriba
en que muchas son puramente emocionales, subjetivas y pseudocientíficas.
Sin embargo, el éxito de la difusión de su pensamiento
radica en que son postulados fácilmente digeribles y aceptados
por nacionalistas pancatalanes de pensamiento romántico e
idealista que precisan de un cuerpo ideológico o ideario
que sustente sus ambiciones. A este tipo de personas no les importa
tanto la veracidad argumental, como que las ideas (ciertas o no),
puedan dar un respaldo "científico" a sus
falaces ideales.
Fuster parte de unas premisas o axiomas del todo incorrectos, ya
que están basados en datos o apreciaciones incompletas, sesgadas,
parciales o mal enfocadas y planteadas. Por decirlo de otra forma:
"son verdades a medias", (incluso menos que "a medias"),
o lo que es lo mismo, son mentiras a las que se las ha pretendido
esconder bajo una apariencia de verdad.
Fuster manifiesta la exacerbada convicción emocional
y subjetiva de que, tanto él, como el resto de valencianos
descienden (exclusivamente) de catalanes que llegaron a las tierras
valencianas en tiempo de "Reconquista". Esto es una falacia,
ya que està perfectamente demostrado que los repobladores
catalanes fueron tan solo una parte de todo el contingente humano
que se instaló en el medieval Reino de Valencia (y que según
la localidad oscilarían entre un 5 % y un 20%, éste
último en casos excepcionales).
Así pues, basándose en una falsedad histórica,
Joan Fuster argumenta erróneamente que, puesto que (todos)
los habitantes del "país Valenciano" son
descendientes de catalanes, éstos, por tanto, son catalanes
y el "país Valenciano" es una "nación
catalana".
Esta es su "verdad absoluta", base artificiosa y
falaz de la que nace toda su obra y pilar erigido sobre la mentira,
que sustenta todo el movimiento pancatalanista que intenta integrar
al "pais Valenciano" dentro de unos falsos e inventados
"països catalans" (hoy día "eurorregión").
Es evidente que el axioma fusteriano suena "redondo" e
impecable de cara a potenciar y engrosar el nacionalismo pancatalanista;
movimiento idealizado por algunos como paradigma libertario y de
lucha contra el que consideran, opresor estado español heredero
del franquismo.
Sin embargo, no es de recibo, ni justificable, intentar liberarse
del yugo de una dictadura o de una cultura colonialista travistiendo
la identidad del Pueblo y Nación Valenciana por otra forastera
(o lo que es lo mismo, dejándose colonizar y desnaturalizar
por parte de la cultura catalana). No es justificable ni aún
contemplando el supuesto de que Fuster lo hubiera hecho desde la
perspectiva de unir fuerzas con Cataluña, pues para ir en
unión o ser aliado de alguien no es preciso en ningún
caso dejarse arrebatar la personalidad y el ser.
Queda más que patente, a la vista de los argumentos manejados
por Fuster, que éste construyó la base fundamental
de su ideario a través del sentimentalismo y la emotividad
personal (marcado por ese "esencialismo catalán"
que él mismo se autoadjudicaba), más que basándose
en evidencias incuestionables y objetivas.
Joan Fuster se equivocó, a consciencia o no, basando
su doctrina en unos principios históricos equivocados y falaces.
Lo cual no significa que sus ideas no resultaran y resulten tremendamente
aprovechables para ese movimiento pancatalanista que ambiciona anexionar
las tierras, gentes y recursos valencianos al proyecto imperial
de la "gran(sic) catalunya", mal llamada
también "països catalans" (hoy día
"eurorregión").
Por fortuna, el pueblo Valenciano dejando fluir libremente su más
íntima "esencia Valenciana" no acepta, en su más
amplia mayoría, todas estas tesis servilistas hacia Cataluña
que el señor Fuster nos legó y se mantiene firme en
defender su personalidad e identidad estrictamente Valencianas.
2004 © Valencià d'Elig
http://www.valenciadelig.cjb.net