(Nomes versio en Castellà ·
Solo versión en Castellano)
El "Villancico de las Naciones" era complejo, pues
en pocos versos debía reflejarse el prototipo "nacional"
que acudía a adorar al niño. Los cantados en la catedral
de Lérida la Nochebuena de 1671 utilizaban los recursos habituales
para la identificación del origen del personaje. Así,
los niños y capones dirigidos por el maestro de capilla Iván
Barter aludían a los valencianos que iban a Belén
con "la Dulzayna valenciana" (ahora la Ilamarían
levantina o mediterránea). Los "de Francia tocaban violines
y, los de España, guitarricas". Nótese que nadie
coaccionaba a los leridanos a usar el español, pero ellos
así lo deseaban, siendo la imprenta de la Universidad de
"Lérida" (sic) quien imprimió estas composiciones
en la lengua de Quevedo, mucho antes del cuento de botiflers malvados
y maulets beatíficos.
Aparte del valor semántico
del gentilicio, el autor perfila la identificación del oferente
con sutiles alusiones políticas. Tras la arenga: "¡Ea,
Naciones, ea, fiestas se hagan en competencia!" desfilan por
las estrofas los representantes de Castilla, Valencia, Italia y
Cataluña. Este último, "un catalán
muy ceñudo, le ofreció al Niño ser Conde
de Barcelona, pero Rey, por ningún caso; y la
rargeta dezia: por el Conde sus vasallos, como al Rey darán
la vida" (Barter, I.: Villancico, año 1671, imp. Univ.)
En Lérida sabían que no existía un rey de Cataluña,
algo que las actuales universidades no acaban de entender. Por el
contrario, el "florido valenciano" regala al Niño
unos guantes con el lema: "Son para el Rey a sus manos".
Nuestros antepasados sí podían proclamar rey al Niño.
Otro recurso para identificar la
"nación" del adorante es el idioma. En la primera
estrofa leemos: "De Belén el Portal / es Chatedra de
Remedios / para toda enfermedad". En consecuencia, para hallar
curación a las dolencias "van Ilegando las Naciones,
cada una con su ay", organizándose un ameno y caótico
diálogo én varias lenguas. Analizaremos la que el
letrista utilizó para diferenciar el idioma valenciano del
castellano, francés, catalán, italiano y portugués.
EI valenciano explica que "lo dolor de migranya/ me dona
pena/ que lo olor me ha causat /de una violeta". Le recomiendan
comer en abundancla, respondiendo el valenciano que eso sería
"curar de migranya /y caure de en- fit".
EI letrista acertó al elegir
la jaqueca, pues "migranya" era un vocablo exclusivo
del idioma valenciano -derivado del latino "hemicrania"-
y habitual en los textos clásicos de Roig, Fenollar y Johan
Moreno. Durante su estancia en el Reino, Covarrubias la recogió
como palabra valenciana y la incluyó en su vocabulario, de
donde fue tomada como castellana en diccionarios posteriores. También
"enfit" o empacho fue un vocablo usado por nuestros
clásicos, pudiendo estar:emparentada con el mozárabe
"qunfit", documentado como "confit"
en el diccionario valenciano de Esteve (1489), antes de que pasara
al catalán. También el verbo "curar" es
usado en su acepción valenciana de sanar, no en las catalanas
de "responsabilidad" o "pensar".
Los estudiantes y profesorado valenciano
asistente a los actos catedralicios sonreirían al escuchar
el irónico "Villancico de las Naciones", cargado
de matices peyorativos contra el "catalán ceñudo"
que padecía un vulgar mal de "ventrell".
Tampoco eran enaltecedores los versos en los que el catalán
afirma que es un cachorro, "so cadell", del hambriento
de mendrugos de pan o "nyaros" ("rosegons",
en valenciano). EI contraste conceptual establecido por el letrista
es innegable: florido valenciano y ceñudo catalán;
el valenciano huele violetas, el catalán devora incesántemente
desperdicios de pan. En el villancico también aparece el
navideño "pesebre", vocablo que mereció
este razonamiento de Corominas: "EI valenciano pesebre,
con s sonora, parece ser un mozarabismo autóctono".
Este sustantivo que, traducido del valenciano al catalán
sería "gripia o menjadora de bistias", ya lo encontramos
asociado a la Navidad en los versos que Timoneda escribió
en 1555: "En Belén está (...) y son fill en un
pesebre".
Hay que tener presente que en la
Universidad de Lérida, desde 1300 hasta 1714, hubo presencia
constante de profesores, predicadores y estudiantes del Reino que
mantenían y hablaban su lengua valenciana (como testificaron
autores catalanes coetáneos). La intensa relación
entre los numerosos valencianos que daban vida a la minúscula
ciudad, y la escasa población autóctona fomentó
la progresiva valencianización lingüística del
occidente catalán. EI rudimentario romance leridano medieval,
por la influencia citada, se fue distanciando del provenzal en los
XIV y XV, y de la lengua catalana en los siguientes.
La valencianización idiomática
de Lérida tampoco la acaban de entender los catalaneros
que peregrinan a Cataluña. En la lujosa revista en catalán
"Caràcters" -publicada con ayuda de Bancaixa-
aparece el artículo "Els catalans pel mon",
en los que Lourdes Toledo afirma que en la "nació
catalana" está el "Principat i el País Valencià"
(aplica títulos al dictado del IEC), y que durante su estancia
en Lérida se entendía perfectamente con los leridanos.
No me sorprende, pues aparte de la secular valencianización,
la citada Toledo utiliza voces como "seure, petit, feina, aquestes,
amb..." etc.
En fin, olvidemos que Bancaixa sigue promocionando
la catalanización, y celebremos la Navidad sin "migranyes"
valencianas y "nyaros" catalanes.
Las Provincias 20 de Diciembre
de 1998
http://www.garciamoya.cjb.net