(Nomes versio en Castellà ·
Solo versión en Castellano)
La Lengua Valenciana es
la lengua autóctona, propia, histórica y tradicional
de los valencianos.
Es una lengua ibero-romana, sus orígenes remotos se sitúan
en la Lengua Ibérica, especialmente las tribus edetanas,
hace más de 2.500 años.
Nace del entrecruce de las lenguas ibérica y latina, tres
siglos antes de Cristo, y se va conformando con aportaciones de
las hablas de los distintos pueblos: fenicios, griegos, romanos,
visigodos, árabes, aragoneses, navarros, castellanos, mallorquines,
catalanes, (aunque estos en menor medida) que colonizaron y habitaron
la región valenciana a lo largo de la historia.
De todos estos pueblos, los romanos y los árabes fueron
los que más influyeron en nuestra lengua y cultura.
Esta realidad histórica de tantos siglos de un pueblo
sobre lo más amado que tiene, su propio y ancestral idioma,
con sus singularidades fonéticas y lexicográficas,
es la que los catalanistas intentan que desaparezca, arrasando
con las peculiaridades específicas idiomáticas de
cada pueblo, valle, comarca, montaña o mar de nuestra geografía
valenciana.
La Universidad se obsesiona sobre
la teoría de la unitat de la llengua,
cuando sabe de sobra que esa pretendida unidad de las lenguas
que se hablan en los antiguos territorios de la Corona de Aragón
nunca existió.
La única unidad de la lengua que ha habido ha sido el
latín, la lengua latina, la lengua madre, la cual ha ido
descomponiéndose, corrompiéndose, evolucionando,
cociéndose de forma distinta en cada región mediterránea
romanizada, dando como resultado una lengua distinta en cada uno
de los territorios de la antigua Corona de Aragón, parecidas
o similares entre sí, pero distintas en muchas cosas y
aspectos, como la fonética.
De la lengua latina fueron desgajándose, separándose
las lenguas románicas (valenciana, mallorquina y catalana),
por ley filológica, por ley de vida, por circunstancias
históricas.
La acusación vertida contra
los valencianos que defienden la valencianidad de su lengua frente
a la teoría catalanista, en el sentido de que son secesionistas
de la lengua es pueril y acientífica, porque
no ha existido nunca ninguna unidad de la lengua.
A la Universidad y sus seguidores cabe recordarles, cuando apelan
a la razón y verdad científicas, la reflexión
del profesor y catedrátido de Filología Románica
de la Universidad Complutense de Madrid, el gallego Manuel Mourelle
de Lema, quien dice:
Valencia y sus gentes a través de la Historia
constituyen la base científica sobre la que se cimentará
la configuración del edificio lingüístico valenciano.
La génesis y diacronía
de lo que será el hombre valenciano que, pasados los siglos,
recibirá el influjo de las culturas latina, visigoda y
árabe, se detecta ya en el Paleolítico, donde se
dan ya unos caracteres raciales propios, una llamada raciología
valenciana.
Ni en número, ni en calidad, los supuestos repobladores
catalanes pudieron hacer tan vasta obra de colonización
idiomática y cultural en un pueblo que, al poco de ser
supuestamente alfabetizado, ya había conseguido tener su
Siglo de Oro Literario, cosa que siguen sin lograr los catalanes.
El romance, lengua pre-jaimista o pre-islámica, que conservaban
y utilizaban los mozárabes durante toda la dominación-ocupación
árabe, no es otra cosa que la Lengua Valenciana en ciernes,
balbuceante.
Era el latín pasado por el tamiz y las aportaciones arabizantes,
que va perfilándose como Lengua Valenciana, tras recibir
los aportes y préstamos lingüísticos del habla
de los soldados y repobladores no sólo catalanes, también
de los aragoneses, castellanos, navarros, murcianos, etc
que también vinieron aquí, al olor del botín
de la conquista.
La resistencia del pueblo valenciano
Explica muy acertadamente el profesor y catedrático
valenciano, J. Angeles Castelló, docente muchos años
en la Universidad del Estado de Florida (EEUU), que la
resistencia que el pueblo valenciano opone al proceso de catalanización
a que está sometido es prueba incontrovertible de su condición
de lengua. Si no lo fuera no opondría resistencia. Esto
debiera hacer pensar un poco a los `científicos´
que de ello se ocupan.
Este mismo experto denuncia que
la lengua valenciana es la única lengua en Europa
que desde la etapa hitleriana y su secuela yugoeslava, está
sometida a un proceso de absorción que tiene, además,
muy definidas tonalidades de orden externo, en el sentido saussuriano
del término. Me refiero, claro está, a la identificación
lengua-cultura y sus implicaciones políticas.
Existe una plena conciencia idiomática en los valencianos,
quienes saben que su lengua, desde siempre, de generación
en generación, se ha llamado valenciana.
Son plenamente conscientes de la valencianidad de su lengua, seña
de identidad propia, que le hace diferente a otro pueblo.
Subconsciente colectivo de un
pueblo
El profesor Julián San Valero afirmaba que la
lengua valenciana está en el subconsciente colectivo de
un pueblo, herencia recibida de sus antepasados más
queridos y legada sus sucesores, a las nuevas generaciones, rico
tesoro comunicador, de titularidad del pueblo valenciano, nunca
discutida su naturaleza, hasta ahora en que ha sido agredida por
la prepotente manipulación catalanista.
El valenciano sabe que su lengua propia es como su espíritu,
su vida, su personalidad. La lengua es uno de los elementos más
importantes que definen a un pueblo. Y eso lo tiene el pueblo
valenciano grabado de modo natural en su alma y conciencia.
Conciencia idiomática
Esta conciencia idiomática, por realidad histórica
y tradición, ya de por sí justificativa de la valencianidad
de la lengua autóctona, ya aparece en los valencianos del
Siglo XV, el siglo de Oro de la Literatura Valenciana.
El catedrático J. Angeles Castelló, al referirse
a ello escribe:
La crean (se refiere a la literatura valenciana
del XV) unos hombres arraigados en su tierra y con plena conciencia
de su valencianidad; y la crean con su propio idioma, con el que
hablan en sus relaciones mercantiles y amorosas, en el diario
bregar con amigos y opositores, o en la vida entrañable
de la familia y en la oficial con sus autoridades. Es una literatura
que sale del vivir y del sentir inalienable de los valencianos
y es, por tanto, se especule cuanto se quiera, incontrovertible
y clamorosamente valenciana.
Seña de identidad del
pueblo
La Lengua Valenciana es una de las más importantes señas
de identidad del pueblo valenciano, al igual que su cultura. Subsumir
su lengua y cultura, dentro de otra lengua y cultura es perder
su personalidad y singularidad.
Angeles Castelló, en uno de sus estudios sobre la Llengua
Valenciana, tiene unas reflexiones clarividentes sobre las maniobras
lingüísticas al servicio de las ideologías
políticas agresoras, que es conveniente y necesario reflejar
aquí:
La equiparación de lengua y cultura es un mito
tan infundado como el racismo.
Hitler utilizó los modos
para el mismo fin: la absorción de los países limítrofes.
`Si hablan alemán son alemanes´, dictaminó.
Y procedió a invadir un país que hablaba checo.
La identificación de lengua y cultura no debe engañar
a nadie.
No es otra cosa que un dogma
complementario del dialectalismo. Porque éste por si mismo
no basta: el valenciano ha de ser dialecto del catalán
y, a su vez, es imprescindible que la lengua equivalga a la cultura.
Aceptadas ambas premisas se tendrá una `nación´
a la que no faltará sino dotarla de un Estado. Y se habrá
completado el proceso de absorción del `país valencià´
por la gran `nació catalana´, que es a lo que se
va.
Pretender que todo este cúmulo
de distorsiones factuales e inepcias conceptuales no son sino
ciencia, es el único camino abierto a esa ideología.
No verlo es estar ciego y, además, cerrar los ojos. Porque
las cosas claras: el problema de la lengua valenciana no es científico,
como se quiere hacer creer. Es político.
El escritor Miquel Adlert decía:
El idioma no es una cuestión científica
en el sentido de ser producto de una ciencia, sino al revés:
una ciencia -la filología- es producto de la lengua; no
es una ciencia meramente especulativa.
El idioma es anterior, tanto
cronológicamente como en cuanto a preferencia respecto
de la Filología. Por eso, sin la existencia de un idioma
no puede haber Filología sobre él, pero puede haber,
y hay idiomas sin Filología que los estudie.
La Filología no tiene
más misión que estudiar lo que el pueblo hace con
su lengua. La Filología no debe ordenar nada al pueblo,
ni intentar modificar un fenómeno social, ni mucho menos,
sustituir al pueblo en la formación del idioma.
La misión de la Filología
es parecida a la de la Geografía en sus respectivos campos
de la lengua y de la tierra, pero los geólogos no pretenden
intervenir, modificar la formación y evolución de
la tierra, ni mucho menos formar ellos la tierra o sustituirla
por otro planeta.
El idioma valenciano ha existido
siglos sin filólogos, y sin filólogos ha producido
una literatura espléndida, de categoria universal.
La prepotencia de los filólogos
Adlert denunciaba la prepotencia de los filólogos catalanistas
que están arrasando con las peculiaridades de la Llengua
Valenciana para suplantarla por la lengua catalana, así:
Ahora los filólogos valencianos pancatalanistas
se han apoderado de la lengua como cosa suya y en un acto de dominación
hacen una lengua y quieren imponer al pueblo la artificialidad
de su factura científica.
Y añade:
... es demencial la pretensión pancatalanista
de sustituir la Lengua Valenciana, alegando que la trajeron los
catalanes.
Y más demencial, porque
es ilógico que la lengua sustituta sea, no la lengua que
dicen que trajeron en el siglo XIII, sino la actual catalana `normativa´
semi inventada por Fabra y el Institut d´Estudis Catalans...
es indiferente que los catalanes trajeran o no a Valencia su lengua,
porque ahora catalán y valenciano son diferentes por haber
tenido diferente evolución y iferentes influencias.
Uno de los grandes patricios de la lengua catalana, Manuel de
Montoliu, desaparecido en los años sesenta, escribió
lo siguiente:
La individualidad de la lengua valenciana dentro de la
familia de las lenguas de Oc, nadie que tenga una mediana cultura
la pone hoy en duda... Hoy los escritores catalanes ya no oponen
razones científicas a la fuerte personalidad de la lengua
valenciana, ni se oye con tanta frecuencia como antes alegar clasificación
según la cual se da el nombre de catalán a todas
las lenguas occitanas de España.
Salvador de Madariaga en su obra
sobre la historia de España escribe: Valencia
no quiere ser otra cosa que Valencia. Su lengua difiere lo bastante
para poder permitirse gramática y vocabularios, si sus
literatos quisieran construírselos, como lo han hecho los
catalanes a la suya.
INDICE | SIGUIENTE
>