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Solo versión en Castellano)
La Academia Valenciana de
la Lengua es la única de las Academias de lenguas españolas
donde los académicos son prácticamente funcionarios
públicos por los sueldos que cobran.
También la única que está incluida dentro
de un texto constitucional, estatutario, con rango normativo,
no consultivo, con carácter de obligar.
En 2006, el presupuesto de la Corporación fue de 3.683.540
euros. Entre reuniones, comisiones, informes, dictámenes,
dietas, etc
un académico puede llegar a ganar al
mes un millón de las antiguas pesetas.
Una vez propuesto por alguno de los dos partidos del duopolio,
el académico entra en la AVL por un período de 15
años. Es un buen seguro de vida y de jubilación.
Con 15 años uno se jubila bien jubilado o llega tranquilamente
al último momento de su vida, para el caso de los ya jubilados.
De la historia de la AVL llama la atención varias cosas.
Una, la rapidez con que determinados trabajos han sido hechos.
Se cree que se ha adoptado muchas propuestas elaboradas con anterioridad
por lingüistas de la universidad.
Entre ellas estaría la Gramática Normativa Valenciana,
el Diccionari ortogràfic i de pronunciació del valencià,
la normativa ortogràfica del valencià, l´estándar
oral del valencià i Els gentilicis valencians.
Es difícil creer que con el poco tiempo que lleva la AVL
funcionando y, sobre todo, con lo pluriempleados que están
en oficios y sueldos públicos algunos de ellos, hayan tenido
el debido tiempo para realizar obras tan vastas como un diccionario,
que requiere muchísimos años de trabajo.
Incluso hay algún académico, lo cual es público
y notorio, que ni escribe ni habla bien, con soltura y normalidad,
con el mínimo rigor, el valenciano, todo lo contrario,
cuando abre la boca lo destroza, no lo habla ni escribe el valenciano
de la AVL, tampoco el de la calle.
También se da el caso de algún académico
de la AVL cuya trayectoria nada tiene que ver con la lingüística,
ni con la literatura, sino con los depósitos anatómicos
forenses, la disección de cadáveres y las cárceles.
Precisamente, esta falta de requisitos que exige la Ley de la
propia Academia para los candidatos a Académico y el incumplimiento
de los trámites que para su debate y aprobación
en Cortes establece el reglamento hizo que Coalición Valenciana
impugnara la elección de académicos, denegada por
el TSJ, pero que luego recurrió al Tribunal Supremo, donde
se encuentra pendiente de sentencia.
También lo impugnó el lider por aquel entonces
de Unión Valenciana, José María Chiquillo,
a quien se lo tumbó también el TSJ, pero no continuó
con la pelea, al entrar a mejor vida económica como senador
por el PP, abandonando sus pretensiones de marcar a la AVL.
En su manifestación de intenciones, la AVL dice de ella
misma que es un foro de debate que pretende irradiar a toda
la sociedad valenciana mensajes de tolerancia, de tranquilidad
y de optimismo respecto a su lengua. Queremos huir de estridencias
y de prisas no deseadas. Intentamos llevar a término nuestro
trabajo con prudencia y responsabilidad, haciéndonos eco
de amplios sectores de la sociedad valenciana, llenando vacíos
y facilitando que los valencianos se reconozcan en su lengua,
la hablen y la quieran.
Es decir, como en las películas, cualquier parecido con
la realidad es pura coincidencia.
Otra cuestión que llama la atención es el poco ruido
que hacen los académicos supuestamente valencianistas,
que otrora reivindicaron siempre la valencianidad y que ahora
no les mueve ni les conmueve ninguno de los acuerdos a que se
está llegando y contra lo que siempre estuvieron en contra,
dando por bueno para la Lengua Valenciana y el pueblo valenciano
todo lo que van proponiendo los catalanistas.
No les extraña, por ejemplo, el gran empeño que
siempre están poniendo éstos en impulsar cualquier
exposición, homenaje o publicación del profesor
de francés de l Universidad de Valencia, Manuel Sanchis
Guarner, que fue uno de los patrocinadores de la catalanización
de la lengua y cultura valencianas.
Precisamente, en el mismo manifiesto de principios, la AVL se
refiere a que desde los años cincuenta (del pasado
siglo se debe entender, aunque no precisan) no ha cesado de publicarse
estudios lingüísticos que, procedentes sobre todo
del ámbito universitario, han ampliado y consolidado una
normativización que la Academia tiene por objeto analizar
y completar.
Se olvida en este texto la AVL que los estudios lingüísticos
en la universidad son muy anteriores, de principios del siglo
pasado, y con rango universitario los hizo el P. Lluis Fullana,
primer catedrático de Lengua Valenciana de la Universidad.
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