(Nomes versio en Castellà ·
Solo versión en Castellano)
El dictamen de la Academia
Valenciana de la Lengua era una carga de profundidad que reventaba
todo, producía una vía de agua importante en el
buque. La metralla de la bomba era el párrafo que decía
que el valenciano pertenecía al mismo sistema lingüístico
de los territorios de la antigua Corona de Aragón. Mismo
sistema lingüístico, en filología, es mismo
idioma.
Vayan a Zaragoza, la capital de la antigua Corona de Aragón,
y verán qué lengua se habla. Los políticos
(PSOE, PP y UV) callaron de forma vergonzosamente cómplice
a dicho dictamen y se allanaron a cumplirlo (Héctor Villalba,
de UV, lo aplaudió con el mismo fervor que se opuso a la
manifestación del medio millón de personas) o mostraron
una vergonzosa ignorancia al no saber que mismo sistema
lingüístico significa mismo idioma.
El dictamen surgido del Consell Valencià de Cultura era
lógico. El CVC estaba integrado por 18 miembros
catalanistas y tres valencianistas. El Gobierno autonómico
estaba en manos del PP, la proporcionalidad en Cortes era mayoritaria
para el PP, sin embargo se aplicó dicha proporcionalidad
en el CVC, muy al contrario de lo que ocurría en entidades
e instituciones de poder económico, como las Cajas, donde
el PP sí tuvo mucho cuidado e interés de imponer
su mayoría.
El domingo 18 de julio de 1998, en el diario Levante aparecía
una larga y detallada información, dos páginas,
bajo el titular Los sastres del dictamen, en que aparecían
las fotos de Jordi Pujol y Eduardo Zaplana juntos, en una, y en
la otra Sanchis Guarner (hijo) y Joaquín Calomarde, este
último de la sección progres de alquiler
del PP, éstos dos abrazándose efusivamente y riéndose
a carcajada limpia, felicitándose por la aprobación
del dictamen.
Todos ellos habían sido padrinos políticos y fontaneros
del trabajo sucio de CiU, PSOE y PP del informe sobre la
lengua, que más que un análisis de la Lengua
Valenciana histórica y tradicional, real y objetiva, era
un canto, una enfervorizada apología de la lengua catalana.
Durante todo el verano, los más aguerridos del CVC, con
el texto que se les puso delante desde Cataluña, elaboraron
el borrador de la Ley de la Academia Valenciana de la Lengua,
que fue aprobada el 2 de septiembre.
Tampoco tuvieron que trabajar mucho los redactores de la misma,
porque era prácticamente el mismo dictamen, por el que
sus autores oficiales, por cierto, habían cobrado un pastón.
Es sabido que en el CVC hacen comisiones y dictámenes
para todo, hasta para cómo debe llamarse a la paella, si
paella o caldero, porque cobran por reuniones, comisiones, informes,
gestiones, etc... Ha habido reuniones que no han superado más
que unos breves minutos, con tal de justificar el correspondiente
cobro.
La primera sorpresa de la Ley es que se denomina de la Academia
Valenciana de la Lengua, sin saberse a qué lengua se refiere.
Es otra de las traiciones de la Ley, de sus redactores y legisladores
que la aprueban al pueblo valenciano. Otra más de las burlas
que se ha hecho a los valencianos.
La Ley deja en manos de la Universidad, principalmente, la Academia,
pues establece que la mayoría de académicos provendrá
de ella. Cualquier Academia de la Lengua del mundo, también
la española, está integrada por destacadas personalidades
de los distintos ámbitos de la sociedad: artistas, escritores,
militares, eclesiásticos, filólogos, médicos,
etcétera, porque el lenguaje se nutre de ellos.
Deja en manos de la Universidad, casi en exclusividad, la naturaleza
y condición de los académicos, que es como sentenciar
de antemano la AVL a ser una mera sucursal del Institut d´Estudis
Catalans, pues la Universidad no acepta que el idioma de los valencianos
sea el valenciano y defiende como tal el catalán y sus
departamentos de filología se llaman de Filología
Catalana, y no valenciana, contrariando no sólo una realidad
histórica y tradicional, una verdad objetiva y científica,
el sentimiento de todo un pueblo que se siente clamorosamente
valenciano, sino la letra y el espíritu del Estatuto de
Autonomía de la Comunidad Valenciana, que en el artículo
7 (texto de 1982) habla de idioma valenciano.
Por otra parte, la Ley de la Academia Valenciana de la Lengua
establece que serán los dos tercios de las Cortes Valencianas
quienes nombrarán a los académicos, dejando en manos
del duopolio bipartidista (PP-PSOE) la composición de la
institución, a sabiendas de que el PSOE es claramente catalanista
y el PP consentidor y cómplice necesario del catalanismo.
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