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El presidente Francisco Camps, PP, legalizó el
catalán y el catalanismo, vendió la entrañable
Lengua Valencia al PSOE y a los catalanistas, lo contamos en
nuestro suplemento especial AVL, historia de una traición,
que pueden leer cuando quieran, porque está colgado en
nuestra página web, en nuestra muy visitada edición
electrónica en internet de Valéncia hui.
Este periódico nació para defender todo lo valenciano
y, cómo no, nuestras sagradas señas de identidad,
de las que destaca como más entrañable la genuina
Lengua Valenciana, la que malbarataron y pusieron a los pies
de los caballos de los catalanistas Eduardo Zaplana, primero,
y Francisco Camps, después. Por eso Camps no nos puede
ver ni en pintura y desde antes de nacer este periódico
dispuso todo para hacernos la vida imposible, despreciándonos
y marginándonos, discriminándonos en todo, negándonos
el pan y la sal y por eso lo hemos denunciado a los Tribunales,
porque está empleando dinero público de todos
los valencianos para comprar favores propagandísticos
partidistas a medios informativos de capital vasco, catalán
y madrileño, excluyendo de la publicidad institucional
y de la compra de periódicos al único periódico
de capital netamente valenciano existente en toda la Comunitat
Valenciana que es Valéncia hui.
¿Por qué quiere que Camps silenciarnos, que nos
callemos, que desaparezcamos del mapa?
Porque él fue, siendo conseller de Cultura, quien pactó
la composición de la Academia Valenciana de la Lengua
y entregó al PSOE y a los catalanistas 17 de los 21 académicos,
que debían componerla. Es decir, que teniendo mayoría
parlamentaria el PP, le dio la mayoría política
al PSOE en la AVL. Y porque fue el propio Camps, siendo ya presidente
de la Generalitat, quien introdujo a la AVL dentro del Estatuto
de Autonomía, tras un pacto con Joan Ignasi Pla, secretario
general del PSOE.
Rebobinemos. En 1996, mediante el Pacto de Reus, Zaplana
y Pujol, a exigencia de Pujol e imposición de Aznar,
acuerdan crear la Academia Valenciana de la Lengua, bajo la
tutela del Instituto de Estudios Catalanes. En 1997, Les Corts
Valencianes encargan al Consell Valencià de Cultura,
que dictamine sobre la naturaleza de la lengua.
En 1998, mes de junio, es aprobado dicho dictamen, y en septiembre
es aprobada la Ley de la Academia Valenciana de Cultura. El
conseller de Cultura, Francisco Camps, es encargado de constituir
la AVL, mediante un pacto con el catalanista Instituto Interuniversitario
de Filología, controlado por la catalanista Universidad
de Valencia, y el Instituto de Estudios Catalanes. En el acuerdo,
Camps entregó 17 de los 21 académicos, la mayoría,
a los catalanistas, casi todos ellos pertenecientes a su vez
al Instituto de Estudios Catalanes.
En 2001, el PP y el PSOE se ponen de acuerdo con los nombres
que han de llenar los puestos de académicos repartidos
y es el propio Camps quien hace las listas, sumiso a lo que
quiere Jordi Pujol y los catalanistas, y quien se encarga de
engañar a la Real Academia de Cultura Valenciana.
En 2005, 8 de enero, en el domicilio del ex presidente
del Parlament de Catalunya, Esteban González Pons, enviado
por Zaplana y Camps, pacta con el ex de Terra Lliure Bargalló
el contenido del dictamen sobre la naturaleza de la
lengua, que aprobó la AVL el 9 de febrero siguiente.
El dictamen hablaba de lengua comuna
y González Pons, para que colara mejor en Valencia, pidió
que se dulcificara la denominación y se hablara de llengua
compartida. En 2006, siendo presidente Camps pacta
con el PSOE e incorpora la Academia Valenciana de la Lengua
en el Estatuto de Autonomía, convirtiéndola en
institución estatutaria, según consta en el artículo
6º del nuevo texto estatutario, en el que además
se legaliza el catalán en el territorio autónomo
valenciano donde se habla de que en España existen dos
denominaciones igualmente legales para la lengua: valenciano
y catalán.
De esta forma, la AVL, adscrita a la Conselleria de Presidencia,
que dirige el inefable y también catalanista Vicente
Rambla, tiene rango normativo y puede dictar normas de obligado
cumplimiento, al menos en el ámbito de lo oficial, gracias
al pacto PP y PSOE y la urdidora mano de Francisco Camps, a
quien de momento sólo le queda el cartucho de la Fórmula
1 para marear la perdiz.
Por el citado pacto, regalo de Camps al PSOE, en la persona
de Joan Ignasi Pla, cualquier asunto que afecte a la AVL ha
de ser tomada por las 3/5 partes de Les Corts Valencianes, por
lo que el PP nunca podrá hacer nada, tiene las manos
atadas, si no es con consentimiento del PSOE, que es catalanista
por vocación y oficio.
En resumen, Camps, el PP, ha blindado a la catalanista AVL
y ha puesto el sagrado tesoro de la Lengua Valenciana en manos
de los catalanistas para siempre.